México


CÓMO LEGITIMAR RESULTADOS ELECTORALES LEGALES


Víctor Manuel Barceló R. *

Los resultados de la elección del 5 de julio, para conformar la CXI Legislatura, fueron -cifras más o menos-, los previstos por encuestadores y analistas. Llama la atención el nivel de abstencionismo y la presencia activa del abstencionismo a través del voto nulo, que requieren análisi, sobre todo por los momentos tan delicados que está viviendo la nación. De “vote pronto” representan sendas descalificaciones a gobiernos y políticos.

México es considerado internacionalmente, como la más peligrosa y decadente región del Planeta debido: al incremento constante en su inseguridad interna; al mayor impacto negativo en sus actividades económicas, tanto por condiciones de la economía internacional, como debido a la incapacidad del gobierno para ofrecer empleo a los mexicanos. La nación vive – a juicio de organismos multilaterales como la ONU- la peor crisis de su historia reciente. El bolsillo de los jefes de familia lo corrobora.

Bajo tal óptica, iniciemos una ojeada a los asuntos fundamentales de la Agenda Nacional, que tendrá en sus manos la CXI legislatura, que se definió en las urnas. Su atención adecuada a los intereses del pueblo, con la aprobación de leyes que recuperen y mejoren los niveles de vida generales, será carta que podrán jugar las distintas bancadas, para legitimar su elección, raquítica, pero legal.

Una de las fundamentales cuestiones es la Reforma del Estado, por la amplitud de su concepción, que requiere del aprovechamiento de análisis concienzudos, que ya se tienen en algunas instituciones de la sociedad civil, como “Constitución y República”, y en la Academia, el Instituto de Investigaciones Económicas y la Facultad de Economía de la UNAM, y el propio Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Cámara de Diputados, entre otras. Urgirán reuniones públicas de análisis para decidir rutas de trabajo a las comisiones de la Cámara de Diputados y la de Senadores, según el caso.

Para ello consideraremos que terminó el auge neoliberal y deja empantanada la vida de los países periféricos –México entre ellos- cuyas economías respondieron, por décadas, a dictados del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, como sustento e impulso del sistema capitalista, regido bajo normas neoliberales, del denominado Consenso de Washington. El pretexto fue: sostenimiento o implante de una democracia, diseñada para permitir la influencia plena de trasnacionales en la vida de los pueblos, base de la globalización de la economía y la existencia, universales. Democracia con calificativos o rutas premarcadas, no es democracia.

Varios de los países que sufrieron tal sojusgamiento, decidieron y están en camino de blindar sus esfuerzos financieros y productivos internos modificando, de fondo, su sistema de vida. Para ello dan pasos para rehacer su democracia interna mediante más participación de la población organizada. A su maltrecha economía, sin apoyos de las instituciones financieras tradicionales, se le crean organismos regionales que la apuntalen. La meta es fortalecer la economía interna de cada país, para el rescate de sus mercados y desarrollar mercados regionales que respondan a los intereses de los países que forman parte de cada organismo integrador.

Por su lado, los países hegemónicos –en especial el imperio al Norte de nuestro territorio- otean el peligro de perder control sobre la economía mundial, afectando la globalización –trasnacionalización de sus capitales, empresas y mercado- y acuerdan diversos cambios en la operación de los organismos financieros multinacionales, que ellos regentean. Pero es la hora que no se concretan tales, o lo hacen, pero sin variar parte de las reglas impuestas, con el imperio al frente, que sigue siendo su accionista privilegiado. Prestan, pero para atender emergencias financieras de los países –a México para apuntalar el valor peso-dólar- despreciando líneas de producción agropecuaria y a pequeñas y medianas empresas, quienes proveen el monto fundamental del empleo en nuestras naciones. La presión internacional les pondrá en ruta correcta, según se espera.

Mientras, un grupo de países –incluso del ámbito americano, con México dentro de ellos- siguen plegados a las determinaciones del “Consenso de Washington”, que –entre otras cosas- les llevó a privatizar servicios públicos, con resultados tan graves, como lo ocurrido en Sonora, en una “guardería”, en que perdieron la vida casi cinco decenas de bebés y niños. Otros pueblos ya rompieron el cordón umbilical con el imperio, o están muy cerca de hacerlo, Lo hacen llevando al poder a grupos nacionalistas, utilizando estrategias políticas novedosas para escapar del control externo.

Los gobiernos de estos países, fundamentalmente al sur del Continente Americano, son tachados de socialistas, pero sus desarrollos políticos, si bien son altamente nacionalistas e incorporan a grupos amplios de población, en las decisiones, que se anuncian ante masas de gente que siguen con pasión sus determinaciones, no responden a los cánones del marxismo, para lo cual sería la clase obrera en el poder, o grupos venidos de los trabajadores del campo, quienes detentaran el control del gobierno.

Pueden catalogarse como movimientos a la izquierda del capitalismo -¿capitalismo de estado o socialismo sui géneris?- que muestran el cansancio de los grandes núcleos de población de tales países, pisoteados y burlados por diversos gobiernos en turno, en sus empeños por mejorar su calidad de vida. Esta tendencia cunde en la región, muy a pesar del llamado de atención de grupos “contras” representado en la situación hondureña, para que se detenga el imparable cambio de ruta de los países americanos y del caribe.

Dichas naciones, entre las que se cuenta un número creciente del ámbito latinoamericano, han conformado mecanismos de financiamiento, al interior de las organizaciones en que se agrupan. El uso de recursos de su banca de desarrollo y la capacidad negociadora de varios organismos de dichos países, para constituir financieras o bancos regionales, que responden a las normas pactadas entre ellos, permite avanzar hacia la recuperación de los mercados internos, sin depender de medidas monetaristas, que se aplicaban para sustentar a empresas transnacionales. Los éxitos obtenidos, llevan a revisar sus sistemas económicos y sociales y resolver muchos de los problemas vigentes, en su economía, en su política y en su práctica social.

Si la nueva Legislatura dedica sus tiempos a la atención de lo fundamental para el país, seguramente partirá de los estudios realizados, a que nos referimos líneas arriba –y a trabajos hechos al interior de sus organizaciones partidarias de análisis- para conocer que se ha hecho ya y cómo retomar rumbos, o crear otros, en base a dichas experiencias, En ese empeño y en tanto se decide como relacionarnos con el mundo, para bien de todos los que habitamos el territorio nacional, convendría dedicar tiempo y esfuerzos a delinear, como prioridad de la Agenda Nacional, la Reforma del Estado.

Dentro de este amplio rubro, se consideraría fundamental reformar la Ley Electoral, revisando las contingencias en que funcionó y qué se opuso dentro de la misma, en la ruta al fortalecimiento de la democracia. Aquí lo que urge es definir un punto de partida para la recuperación, antes que nada, de la relación entre el pueblo y sus representantes, a quienes la gente nombra por inercia, pero a quienes no conoce. Estos, al no haber establecido auténtica relación con sus representados, no se sienten obligados, ni cuentan con los mecanismos idóneos, obligatorios, para consultarles sus pasos en el Congreso.

Menos aún, cuando su elección fue con pobreza de votos. Reiteramos, para que la elección del 5 de julio, adquiera legitimidad, deberá atender la “vox populi”. Esta busca reformar el estado mexicano, para fortalecer la visión futura de una nación, para usufructo de todos. Valdría por ello iniciar la Reforma del Estado, empezando por conformar una Ley electoral que abra la puerta a la democracia, al interior de los partidos y, por esa vía, al fortalecimiento de la democracia y la justicia social en el país.

* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.

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