México


FÁBULA


Alfonso Valdivia Medina *

Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece, sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza, sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende.
La vida es sueño, Pedro Calderón de la barca.

Otra vez la fábula de los sueños, de promesas de campaña… a la Mexicana.

En verdad que se necesita ser un tonto, para no darse cuenta que, según los políticos, vivimos en un país justo, equilibrado, colmado de bienes materiales, beneficios sociales y cosas y cosas más, pero tantas y tantas, que a pesar de todas ellas, existen una serie inesperada de beneficios agregados que ofrecen los y las aspirantes a puestos políticos, de todos los partidos mexicanos, promesas que hacen sin importarles que existamos incrédulos que no compartimos sus sueños de opio.

Como quiera que sea podemos ver lo mismo a un ex-boxeador, con mala fama de haber actuado en peleas arregladas, que a un “junior” descendiente de abuelo y padre ex-gobernadores, y hasta a un supuesto narcotraficante, cuyo hermano aparte de ser ex–gobernador, en su momento también fue señalado de lazos con el “ídem”, y a otros cientos o miles más, de dudosa honorabilidad, viendo cómo se desgañitan pregonando que su única misión en la vida, es servir a los mexicanos, y que nada les haría más felices, que saberse nuestros servidores públicos amados hasta la ignominia, o hasta la afrenta pública, que es lo mismo, pero dicho de otro modo.

Y esto es un fenómeno que se repite cada temporada preelectoral, en donde surgen promesas, que además de que nunca se cumplen, sólo sirven para reírnos del cinismo encubierto en sus turbias intenciones. Claro que existe otra posibilidad y es que quizás 100,000.000 (cien millones) de Mexicanos, somos ingratos, malagradecidos, insaciables y golosos, y no hemos comprendido ni entendido la preocupación de todos los que se han de pelear, casi, casi a muerte, tan sólo por el privilegio de servirnos y vernos sonreír felices, según toda esta bola de habladores, porque ya nadie les cree.

Así que analizando a los y las candidatas a ocupar algún puestecillo secundón de diputadete, regidorcillo, síndico procuradorzuelo, o senadorcillo panzón, de elección popular, más los que no tienen sustento lógico, que siempre son los protegidos/as “pluri-parasitarios-mantenidos-buenospa´nada-ynominales”, que además a nadie representan, pero todo esto es lo de menos, lo que deberemos tolerar sin vomitarnos los defraudados ciudadanos, es que todos los partidos y sus agremiados, han de recibir muchos millones de pesos para desarrollar esas campañas de risa, aunque estos parásitos crean que t-o-d-a-v-í-a les creemos, y bueno, no dudo que existan algunos débiles mentales, y aquellos que se benefician de seguir esta especie de mascarada política a la mexicana.

Como el ejemplo más reciente de esta precampaña, de los de negras intenciones, pues está por un lado el de la panista ladronzuela de cosméticos, que al ser descubierta “in fraganti”, hasta parecía que estaba entrenándose para llegar con cierta experiencia pre-robatoria. O bien las ligas descubiertas de altos mandos policiacos panistas, sí panistas del Estado de Morelos, o los de Michoacán, más los que se vayan paulatinamente agregando, y lo remarco, por la “guerra” emprendida del actual gobierno federal, que a este respecto no ha emitido opinión alguna, encubriendo, o de menos cayendo en entredicho por su falta de acción, ante esta evidencia en particular del gobierno panista de Morelos. ¿Qué pasó, señor presidente y secretario de gobernación: somos o no somos y estamos o no estamos?, porque de los antiguos vínculos priístas y perredistas, aunados a los foxistas, ya mejor ni hablar.

Lo raro y explicable, aunque nauseabundo, es que resurjan de nueva cuenta un montón de hijos e hijas de padres y madres de reputación malsana, que han antecedido a sus “juniors” en gubernaturas, senadurías, diputaciones, y todo tipo de dirigencias de nuestra saqueada nación, aunque según los herederos, no tiene nada que ver con ese concepto perverso y ventajoso del nepotismo, surgido en época de los pecadores “Papas”, que se apegaron a este sistema podrido, precisamente por los encubrimientos obligados que les otorgaban sus propios familiares, tan sólo como una parte forzosa de retribución, amén de una fidelidad a todas luces perversa.

Aquí lo que cuenta, es otra cosa, y vamos a ver si esta vez nos queda muy claro, pero muy, muy clarito y perfectamente entendido, que los políticos, se quieren servir, pero además no toda la culpa es de ellos/as, y esto porque, suceda lo que suceda, roben lo que roben, maten a quien maten, favorezcan lo que favorezcan con narcotraficantes, o empresarios acostumbrados a delinquir, nadie los ha de tocar ni con el pétalo de una rosa, porque siguen existiendo ilusos soñadores, o de plano idiotas, que gustan de votar por todos los/as pervertidos políticos, y sin menoscabo de que muchos millones no estemos de acuerdo en seguir votando por nefastos delincuentes pre-protegidos, (antes pri-protegidos) pues no nos queda de otra, porque no podemos hacerles nada, más aún si no empezamos a tomar acciones para frenar y revertir tales afrentas.

Además ya a ningún político –del partido que sea- le interesa saberse descubierto de hacer negocios en lo obscurito, y servirse del puesto para hacer tratos amañados como antiguamente los hicieron los sinvergüenzas priistas, o sus contlapaches y paleros del gobierno foxista, pues todos son parte de la misma “Famiglia”, que acostumbra encubrir cualquier porquería, sin importar de dónde sea el delincuente, ni del partido que esté en el poder, según lo ha demostrando la historia reciente.

Entonces no importa si se señala a algún grupo político en particular, pues a pesar de haberse certificado los abusos, incluso televisados de robos, raterías, o propiedades de exgobernadores, expresidentes y diversos líderes amorales de todos los partidos, aquí no pasa nada, y ya deberíamos de haber entendido que todos los políticos mexicanos son parte de una gran “famiglia totonaca, de la costra nostra”, tooodos.

Y si esto de pura caca-sualidad no es así, pues que nos lo hagan saber, porque a la mejor estamos señalando a todos, sin saber que pueda existir alguno o alguna honorable, que de menos no reniegue de su nombre y sus raíces nacas-nacionales. ¿Usted creería que alguno/a, resulta por ahí quesque es honesto?, porque yo no creo.

Lo doloroso de todo este asunto, es que sin importar quien llegue, del partido que sea, al puesto político que sea, muchos mexicanos estamos internamente esperando que suceda un verdadero milagro, pues persiste la tonta esperanza para creer que “este nuevo, viejo o renovado”, en verdad será diferente y que ahora sí haga algo por nuestro querido país, y esto se debe a que en el fondo nos gusta soñar y creer falsamente que ascenderá un “iluminado”, que pueda ser la excepción a la regla, sempiternamente conocida de fraudes, abusos, latrocinios, etc., etc., etc.

Es decir, entre pensantes y tontos, ingenuamente hemos estado esperando que lleguen a los puestos de poder político, -sobre todo a la presidencia de la República-, hombres o mujeres bien nacidos y bien intencionados, y esa esperanza es la que motiva a acudir a votar, lo que incluye la participación de los más desprotegidos e ignorantes. Sin embargo y hasta la presidencia del presidente más inculto de la historia de México, el inculto Fox, todos siempre han resultado corruptos. Maldita, mil veces maldita sea la malhadada “corrupción”, hija bastarda de tan prostituta madre.

Así es que una vez entendido y descifrado el meollo del asunto, deberemos asumir la parte de culpa que tenemos todos los mexicanos, que, entre que no podemos hacer nada para hacer justicia, ni tomamos acciones, seguiremos esperando un cambio milagroso, que por obvio no ha de llegar. Quizás esto se deba a que traicionamos a nuestro titipuchal de antiguos diosecitos prehispánicos, ya que la indiada doblegada por los alpargateros gachupines, los obligó a creer en el dios de los judíos disidentes, además de haberse robado nuestro oro. “Chinches gachupas apestosos”.

Así es que en época de elecciones, sin importar que los partidos propongan a alguien, sea quien sea, acudamos a votar, pero no apoyemos a nadie, mientras las cosas no cambien, y no guardemos ni un día más esa esperanza de querer ver un verdadero milagro, pues ya todos los mexicanos sabemos que todos los partidos están irremediablemente corrompidos, y lo que menos les importa a todos estos vivales, es trabajar para México y los mexicanos, aunque repitan y repitan que sus deseos son de servirnos. Ya basta de creerles a esta runfla de mentirosos, habladores y charlatanes.

Vota sin votar, tacha toda la hoja, no apoyes a ningún mentiroso/a, no colabores en la cadena de corrupción, y si no tienes la capacidad de darte cuenta de que con tu voto colaboras a la podredumbre que vivimos en México, después no te quejes ni reniegues de tu mala suerte, porque la mala suerte no existe: lo que sí existe, es una falsa esperanza de que las cosas cambien, y si en verdad deseamos un cambio, ya no debemos participar en este juego añejamente sucio, debiendo manifestar nuestra inconformidad a través de acciones que sean reales y convincentes. ¡Vota, sin votar, que sólo así ganaremos mucho en verdad!, aunque algunos digan que con acciones como ésta, favorecemos el voto “duro”, duro tienen el cerebro, traidores de mierd…

Alfonso Valdivia Medina. Uno más de los que reniega de la corrupción imperante en esta tierra maravillosa, poblada por millones de ilusos soñadores, otros tantos millones de miopes y/o ciegos ciudadanos, una minoría pensante, y sin embargo y a pesar de todo, todavía gobernada por tramposos, encubridores, mentirosos, fingidores y finalmente, ¡apátridas!

Post escrito: TRES EJEMPLOS A SEGUIR: El primero el del insigne vate, Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, que nos llenó de emoción a través de sus escritos, y que demostró que una vida así, es siempre edificante, por lo que es seguro que cuenta con millones de admiradores-seguidores en los más diversos rincones de la tierra. QEPD.

El segundo ejemplo a seguir, el del moderno prócer libertario y víctima de la cínica y brutal corrupción imperante en Guatemala, del Abogado Rodrigo Rosenberg, que aún y a sabiendas de que sería asesinado, ofrendó su vida como un ejemplo del coraje que deberíamos tener todos los latinoamericanos, en aras de combatir a los gobiernos y gobernantes deshonestos, y que deberá ser recordado de aquí en adelante como un héroe de tamaños. QEPD.

El tercer ejemplo a seguir, es el del ex presidente de Corea del Sur, Roo Moo Hyun, QEP--NONONONO--DHASTAQUEPAGUESUSFECHORIAS; pero que deberá ser el ejemplo a seguir de todos los y las ladrones, sinvergüenzas y amorales políticos/as mexicanos, que como Moo Hyun, una vez descubierto en corruptelas, decidió suicidarse. Claro que este ejemplo será terrible en sus consecuencias, y no por los miles o millones que se tendrán que suicidar, sino porque materialmente va a ser difícil enterrar a tantos corruptos y corruptas al mismo tiempo, lo cual generará una nueva forma de “peste negra politicans” que al igual que su antecesora, “la peste negra”, ha sido trasmitida por pulgas y ladillas en las partes pudendas de los políticos/as mexicanos, a través de una bacteria del género yersinia corruptus vulgaris, la que con la ayuda de ratas negras (rattus rattus mexicanus), ante lo cual por desgracia y una vez desencadenado el evento, apestará a excremento podrido y contaminará el territorio nacional a lo largo y ancho de éste, dadas las cantidades de cadáveres por doquier regados. Eso le pedimos a todos los dioses del pasado y del presente, para que se les anide a la brevedad la bacteria, y acabemos de una sola vez con tanto podrido andante, que apestan a caca de milpa, que no es igual a Cacahuamilpa. Sin rencores les recordaremos millones de mexicanos, cada que acudamos al retrete para expulsar aquello que ya no es reciclable, ni como abono, y pue´que hasta en un descuido, les haremos su monumento a la caca. ¿Les parece bien?, ¡Sale y vale!

* Médico mexicano.

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