EL VIEJO FARO
Arturo Mora Torres *
Árbol de vida.
Vestido de esperanza,
vestido de viento y sal.
Sembrado en la orilla de la piel
creciste hasta convertirte
en ciclópeo gigante silencioso.
Hoy vives solitario y casi abandonado
aunque, a veces, buscado.
Blandiendo tu filoso haz
rompes el horrísono y oscuro espacio,
ofreciendo un calmo horizonte
al viajero extraviado
en el inconmensurable licuo desierto.
Aunque condenado a vivir
anclado en dura roca,
eres viajero circundante,
escudriñante y persistente.
Generoso das, también,
tu luminosa copa
para el reposo de algún ave viajera
y extenuada
que ha perdido el camino.
Olvidado en el tiempo,
te has hecho viejo, amigo;
pero guardas impoluta blancura
que te vistió al nacer.
Viejo amigo, te veo en tu lejanía,
que es tu hogar, y me asombra
tu estatura y gallardía.
Te veo luchando contra
la ingratitud y la ceguera del hombre,
y aun te ofrendas obsequioso
hasta el último pálpito
de tu corazón añoso.
* Fracasado recurrente, empedernido soñador.