México


MÉXICO COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS


Víctor Manuel Barceló R. *

Como en los viejos tiempos, previos a la invasión imperial, en la tercera y cuarta décadas del siglo XIX, se realizan apreciaciones y preparan operativos –en que intervendría la Guardia Nacional al menos- en el estado de Texas, de infausta memoria en los anales de esa guerra injusta, plagada de traiciones, pero también de actos de heroísmo.

En aquel momento, un México incipiente en su sentido de patria y de nación, enfrentó a un ejército invasor, contando con pertrechos menores; en tanto su general en jefe, de vergonzante memoria –A. López de Santa Ana- se paseaba cerca de los combatientes, con el grueso de la milicia, presenciando sin actuar, como eran abatidos los aguerridos soldados mexicanos, al mando de generales y jefes que lucharon hasta lo imposible. Por eso Santa Ana es el mayor traidor.

Ahora, de acuerdo a informaciones periodísticas en prensa mexicana –refrendadas en diarios texanos- se pone en práctica la “Operation Borden Star Contingency Plan”, para enfrentar la violencia desatada en la frontera con México, en caso de que, el crimen organizado ataque a sus agentes de seguridad, según Catherine Cesinger, vocera del gobernador Perry. De acuerdo a la información, considerada confidencial, podrían utilizarse tanques y aviones, junto a la Guardia Nacional, para evitar que la lucha entre cárteles cruce la frontera.

The Monitor, diario de McAllen, Texas, se refiere a dicha Operación como “medida preventiva ante el posible colapso del estado mexicano”. Otro elemento, pretexto para posibles acciones es el éxodo de mexicanos –“El Paso Times”- hacia tierras texanas, que crece significativamente. Un aumento en secuestros está también caracterizado como detonante de la Operación.

Como se recordará, en diversos “think tanks” y dependencias del gobierno estadounidense –en particular el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas que comparó la situación en México con la Paquistaní- se califica a nuestro país como estado fallido. Aún con el rechazo oficial del gobierno federal, es muy preocupante que se aprecie a la nación con esas características, mismas que -en tiempos no muy lejanos- nos hacían ver, con conmiseración a esas naciones: desvalidas, sumergidas en la corrupción, sin futuro para sus generaciones emergentes. Hoy somos una de ellas. Eso nos pone en la mira de una intervención, del tamaño que se quiera, pero al fin y al cabo una intervención.

También para el asunto migratorio hay programas en el imperio. Uno, denominado “Mass migration”, presenta dos escenarios: primero, ante un colapso lento de la economía mexicana, lo que haría salir a cientos de miles hacia tierras hoy texanas. El segundo –dijo el senador Patrick- sería “un colapso de México a la colombiana” en que se contempla: asesinatos de altos funcionarios; cárteles de la droga apoderándose del país; guerra civil en las calles, por hambruna y descomposición social. Ello lleva a ingobernabilidad y éxodo, para salvar la vida.

El país vive un alta vulnerabilidad, al interior y en sus relaciones con el imperio. Acá no se da “pié con bola” para salvar la crisis, provocada por hecatombe de la economía, que aunque allá se está tratando de resolver con medidas extremas –la expropiación del City Bank es ejemplo- no tiene visos de resolverse a corto plazo. Seguirán resultantes negativas a la nuestra, de no involucrar a la sociedad organizada, en actividades para rescatar la producción interna.

Entretanto, continúa el recalentamiento de lo que queda de economía mexicana. Un estudio sobre el problema de la tortilla, del Centro de Análisis Multidisciplinario, de la Facultad de Economía -UNAM- precisa que, en agosto de 1982, un minisalario alcanzaba para comprar 26.5 Kg. de tortilla, ahora solo para seis. En el mismo año, con ese salario obtenían 292.5 piezas de pan, en 2006 solo 40.6. Ocurre lo mismo con otros bienes de la canasta popular y servicios esenciales. Lo cierto: no es remunerador el salario actual. Es insuficiente para las necesidades básicas de un trabajador, no digamos de las familias dependientes.

Dedicar tiempo y esfuerzo a recuperar empleo, sería más prometedor que la “guerra” desorganizada, desatada contra el crimen organizado. Esa es la encrucijada en que el gobierno actual mete a la nación; de por medio, la única institución respetable: el ejército mexicano. Esta política lleva a los peligros que vimos líneas arriba. Incluso a que se utilicen, como pretexto por el imperio, los enfrentamientos fronterizos, para realizar, esa sí, una invasión programada.

Ojala el Congreso de la Unión no se quede solo en pronunciamientos. Debe llamar a funcionarios involucrados y con ellos armar estrategias que nos saquen del hoyo económico y, a la vez, se programe una reducción de la violencia, con técnicas que dan buenos resultados en otros países, sin necesidad de que nuestra frontera sea vulnerada.

* Profesor y Licenciado en Economía. Se ha desempeñado en el Servicio Exterior, el Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Gobernación y el Gobierno del Estado de Tabasco, entre otras responsabilidades.

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