México


MÉXICO, MÉXICO, RA, RA, RA


Alfonso Valdivia Medina *

Hoy se sabe que existe un abismo real, profundo, entre lo que dijeron los clásicos del Marxismo sobre la cancelación de la desigualdad, la enajenación y, sobre todo, el Estado dictatorial, y lo que fue la realidad socialista: opresión, dictadura, terror, persecuciones.
Gabriel Careaga.

En México no importa como es que se hayan descrito las bases de todas y cada una de las teorías políticas, ni tampoco importa que existan “modelos” de distintas formas sociales y políticas de organización, y ni siquiera que hayan existido las variantes del “gorilizmo” al más puro latinoamericano, africano, u oriental, ya que México se cuece, o se cocina aparte, pero eso sí, con sabor propio. A chile seguramente, pero no remedando al país sudamericano, sino remembrando el auténtico sabor a diversos picores del chile en sus múltiples variedades.

Esto tiene que ver necesariamente lo mismo con la inmoralidad, que con la ilegalidad, más todas las variantes simplonas de lo mismo, que finalmente se ha traducido en las ganas de poseer poder político, y sin importar si se es derecho, chueco, loco, enfermo social, ladrón, asesino, saqueador, abigeo, apátrida y traidor a cualquier forma de supuesta ideología, que de facto por obvio no existe en ninguno de los aspirantes a poseer poder político.

Y tampoco importa “ya”, si se es de los parásitos ecologistas, de los doble moralistas panistas, de los clásicos rateros priístas, o de algún partido emergido de la culta, bella y delicada “maistra”, y hasta de los enfermos mentales perredistas que lo mismo se autoproclaman reina de la primavera, que presidentes legítimos y pseudo defensores de los pobres. Ya nada de eso importa, lo que importa es demostrar que en este país de locos, gobernados por y para los ídems, lo que importa es ser parásito, y tener poder, para del mismo modo poder hacer lo que se nos ocurra, pero eso sí, protegidos por la impunidad que se les da a todos y cada uno de los enfermitos que gozan de algún grado de poder.

La desvergüenza ha llegado a tal nivel, que es indudable que no se requiere de ser un gran analista, o ni siquiera una especie de detractor del sistema, para descubrir que este es un país dominado por los enfermos mentales, y que este antecedente se remonta a variopintos mandatarios que han dejado su huella inconfundible en lo concerniente a su patología y amplios grados de estulticia. Claro está que la consecuencia de no haber combatido en ninguna forma a tantas y tan variadas aberraciones, pues ha sido la consecuencia de ahora tener que soportar lo mismo a aquél que durante su campaña prometía un sinnúmero de bondades, pero que una vez llegado, o se olvida, o finge demencia, -aunque quizás no sea fingimiento- y busca por todos los medios contradecir sus promesas de campaña, para así volverse congruente con la cadena de sociópatas que en los más variados niveles de poder político, mal gobiernan a este país, lesionado por tantos imbéciles a los que se les ha permitido encumbrarse.

No vale la pena señalar a ninguno en particular, pero revisemos a cualquiera, o aún mejor dicho, analicemos psiquiátricamente a cualquiera, lo mismo al merolico del “Juanito”, que a su promotor, o a sus antiguos apoyadores, mismos que por supuesto sabían del historial delictivo que caracterizaba al susodicho “Juanete”, que además de protagónico, hablador y echador, en cuanto le leyeron la cartilla de sus propios antecedentes, propició dos cosas, por un lado que el antes priísta, hoy perredista, se mordiera la lengua y empezaran a chorrear sangre por todos lados, y por otra parte, dejar al descubierto la podredumbre que acompaña a todos los miembros de esos partidillos miserables en los que se agrupan petistas, perredistas y otras alimañas ponzoñosas.

No obstante, pues como siempre ha sucedido en este país cocinado e inmerso por desgracia en la ilegalidad, esto es, pues finalmente no pasa nada, ni pasará nada, sobre todo mientras los electores sigan apoyando a esta bola de inútiles sabandijas, disfrazados de honestidades ficticias. Quizás la única congruencia sería reconocer aquello de que: Cada pueblo tiene el gobierno que se merece, y así sí, y ni quien pueda decir nada, más que aquello de: ¡Qué lindo!

Y me pareció justo mencionar y recurrir como ejemplo al “juanete” este, porque en verdad que no vale la pena hablar de los actos vergonzosos de los “delegados” que fueron abucheados, señalados e increpados por sus contlapaches, los cínicos diputadetes de morondanga, que son y están elaborados con los mismos polvos y lodos del mismo barro. Lodos provenientes de cloacas infectas e inmundas, independiente del partido que los parió, o los abortó, que en este caso es lo mismo.

Por todo esto, si usted es de los que simplemente se conforma con reír un poco de las puntadas de todos estos estúpidos, le recuerdo que después no se ande quejando cuando le apliquen las leyes que estos payasos creen justas, progresistas y con una visión nacionalista del crecimiento que ha de cubrir a nuestro querido México de gloria, pero sobre todo de competitividad en este mundo globalizado, en donde los de antaño y clásicos países admiradores de México, han logrado evolucionar hacia mejores condiciones de competitividad mundial, y la querida patria se hunde en la miseria, la descomposición y muy pronto el hambre y la violencia de un país injusto, en donde los gobernados viven a pan y agua, mientras las clases altamente privilegiadas, aunque sean enfermos mentales, merolicos, oportunistas, ladrones y hasta apátridas, sean los normadores de lo que hay que aplicarles a estos brutos del pueblo, ya que eso es lo merecen por ser así de oligofrénicos.

Alfonso Valdivia Medina, medico mexicano no muy orgulloso de la masa que conforma el pueblo, y no porque no ame a mi país y sus gentes, sino porque ya me cansé de tanto hacer llamados a la cordura civil y pacífica y no he encontrado ni una sola respuesta, bola de atarantados conciudadanos absurdos.

Posdata: Si usted es de los pocos que coincide con aquello de que necesitamos mover conciencias, pero sin violencias, y sin marchas estúpidas, lo invito a que nos vayamos contactando para que un día logremos formar algo así como una asociación o partido político, pero libre de inmundicias. Total, no perdemos nada y quizás y hasta en un descuidito, nos logremos organizar para colarnos a puestos en los que podamos hacer que esta masa informe y no pensante, intente analizar y emitir su voto de descontento para eliminar a toda esta runfla de payasos y payasas que están acabando con el país, y que son tan miopes los unos y los otros, es decir, actuales políticos y votantes, que no se han dado cuenta que están acelerando la destrucción del país. Ahora bien, si usted es de lo que si se ha dado cuenta, pero cree que todo esfuerzo es inútil, pues entonces no se adhiera a este grupo que poco a poco estamos formando una mayoría de mexicanos inconformes con tanta inmundicia politi-puerca, y para toda correspondencia ofrezco mi correo alfonsovivaldiaarrobayahoo.com.mx. Abur.

* Médico mexicano; para toda correspondencia diríjase a alfonsovivaldia@yahoo.com.mx.

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