México


REPRESALIAS


Lilia Cisneros Luján *

Buscar el daño de otro, para compensar el supuestamente sufrido por alguna acción del primero, es una reacción primitiva, sublimada al punto de la justicia casi siempre con argumentos religiosos. Los hebreos, contaban con todo un sistema de represalias, consideradas “menores” con relación al castigo de muerte, entre ellas: los azotes, la mutilación, el tormento, las multas, la confiscación y el destierro. Solo la intercesión divina podía exculpar del castigo de muerte, como en el caso de Caín. La ley mosaica, estableció la pena capital para “crímenes” como la idolatría, deshonrar al padre, el adulterio, robar personas, declarar falsamente y blasfemar. En aras de una supuesta justicia divina, los poderosos, aplicaban ésta pena en diversas modalidades: dilapidando, ahorcando, quemando, arrojando a los criminales desde una roca al precipicio, degollando y crucificando. Las grandes revueltas de la humanidad, en muchas ocasiones han buscado erradicar estas prácticas bestiales, llevadas al sumun de la perversión por la “santa” inquisición y vigentes aun en muchos sistemas formales e informales de la vida moderna.

En plena celebración del día mundial de la población, hay cifras escalofriantes y no me refiero a los más de 106 millones de habitantes en la república mexicana, sino a los millones de desterrados que en el mundo deambulan tratados como criminales por el único “pecado” de buscar mejores horizontes que los ofrecidos en su tierra de origen ¿A que obedecen las “represalias” denunciadas por la comisión de derechos humanos del DF en contra de jóvenes que se divertían en una discoteca de mala muerte? ¿Es justicia o venganza el homicidio, desaparición e intimidación de periodistas en todo el mundo y que, en el caso particular de México, en vez de resolverse, sirven para aumentar el tiraje o el rating de los informativos modernos? La semana pasada, un abogado penalista, maestro de varias generaciones, buen amigo y jovial compañero de quienes le conocieron, nunca defendió narcotraficantes y casi siempre exitoso en sus litigios, fue acribillado entrando a su oficina ¿Qué abogado puede sentirse seguro? Además de las especulaciones de los hacedores del escándalo ¿Se tendrá la certeza de una indagatoria objetiva, profesional y justa? Si primero han sido censurados, hasta con la privación de la vida, los comunicadores ¿será que ahora les toca a los defensores? Y luego, en esta realidad de podredumbre, en la cual no hay duda de la absoluta falta de control ¿Quién sigue? ¿Serán los ingenieros petroleros, los expertos en informática, los legisladores que no se disciplinan….quién Más?

También se cumplieron 3 años del “secuestro” de un empresario cuya madre ha demostrado ser más eficaz en procesos de investigación que todo el aparato de procuración de justicia. Del número de secuestrados ni hablamos, porque, ni la ley del talión, ni ninguna extrema represalia está prevista, para quienes cobran por un servicio público supuestamente garante de la seguridad de las personas y que en la práctica nos enfrenta a funcionarios apáticos, poco preparados, disfuncionales y, en extremo holgazanes. También la semana pasada en la línea de publicitar a México como país muy conveniente para la inversión extranjera, muchos profesionistas libres, y pequeños o medianos empresarios, recibieron, sin decir agua va, sendas “multas fiscales”, basadas en supuestas notificaciones “no atendidas” por el contribuyente ¿quién y como se castiga esta conducta confiscatoria en contra de quien da empleo y trabaja con mínimos capitales en una realidad global de competencia desigual? Y en ese afán de dominio, basado en las represalias, también hay una buena cantidad de servidores públicos honestos, acusados sin ninguna base, de supuestas malversaciones o desvíos ficticios.

¿Llegará el castigo a contralores, que acusan sin razón al que si trabaja, sólo por motivos de diferencias de pensamiento o por un intento estúpido de justificar su posición mediante la persecución pretorial? ¿Cuántas de estas acciones son resultado de una instrucción o consigna en contra del “incómodo”? La cacería de brujas siempre tiene una pretensión oculta ¿Se trata de tapar el hoyo de lo robado por los vivales enquistados en el poder, a cuenta de víctimas propiciatorias? ¿Qué diferencia hay entre el policía que “siembra evidencia” para lograr un premio por el mayor número de presentaciones al MP, y el pseudo fiscal de oficinas jurídicas convertidas en persecutoras de oficio? Ni hablar, con tantos siglos de civilización, la humanidad ha avanzado poco en el tema de justicia, porque no se requiere de mucha materia gris, para generalizar y culpar siempre al "guerrillero", "el terrorista" y "al crimen organizado"

¿Alguien -no desde la ciudadanía sino desde el poder- puede o se atrevería a dibujar el rostro de la delincuencia organizada? Ojalá que la aceptación de responsabilidad, acerca de los abusos de miembros del ejército en contra de la población civil, expresada por la SEDENA, luego de las recomendaciones de la CNDH, no se quede en pura represalia contra los mandos medios, que en última instancia pueden alegar lo que cualquier soldado diría “nosotros solo recibíamos órdenes” En asuntos donde son legión los embarrados, suele suceder que se salvan los diseñadores de las estrategias y no necesariamente por la intervención divina.

* Comunicóloga.

Volver