México


A DOS SIGLOS DEL DESPOJO


Lilia Cisneros Luján *

Si algo se le debe reconocer a la Unión Americana, es su consistencia, en objetivos, metodología y pretensiones. La ambición y la visión expansionista son concomitantes a su origen y esencia. Aun antes de iniciado el siglo XIX, ellos tenían clara la extensión de su dominio hasta los confines del continente. “Nuestro interés es tener la vista fija en el asunto, reuniendo y estacionado a nuevos reclutas y nuestros buques de guerra para estar listos” ¿Le parece el lenguaje del señor Bush? Con todo y las afinidades para justificar las invasiones en Irak o Afganistán, esta frase es parte de una carta de Jefferson a su ministro de guerra, con la intención de definir las mejores posiciones para dar el golpe final en Baton Rouge… “podemos dar como pretexto que nuestro propósito es velar por el cumplimiento de la ley …”. Cualquier parecido, con los discursos a propósito del actuar de presidentes latinoamericanos renuentes al sometimiento o, justificaciones intervencionistas con el pretexto del narcotráfico, la persecución de delincuentes, o la promoción de la democracia, ignorando fronteras o soberanías, no es coincidencia; responde a un plan perfectamente establecido desde el origen mismo de ese imperio.

Desde 1811, Luís de Onís, representante español para las colonias de la Nueva España, advertía al Virrey Venegas, lo que a menos de tres décadas ocurriría: los originarios colonos ingleses, tenían “la vista puesta en las provincias de Tejas, Nuevo Santander, Coahuila, Nuevo Méjico, parte de la provincia de Nueva Vizcaya y Sonora y, dentro de esos límites incluían la isla de Cuba”. Imbuídos como estaban los europeos en sus propias disensiones locales, les fue difícil comprender la distinta naturaleza y origen, entre las rebeliones independentistas y las insurrecciones propiciadas desde fuera. ¿Le parece que hay alguna similitud, entre esta realidad histórica y hechos presentes como la llegada de disidentes cubanos, disfrazados de inmigrantes víctimas, a los que comandos, muy bien entrenados y con sede en Miami, facilitan su ingreso a los Estados Unidos en una franca agresión y sorna al pueblo de México? En el proyecto expansionista, nuestros vecinos del norte, han sabido esperar el momento oportuno para sus golpes y, también decidir los puntos geográficos de avance.

Hace casi dos siglos, fueron La Florida y Texas. Hoy esos dos estados siguen siendo el punto toral, para la decisión de las candidaturas a la presidencia e incluso la determinación del triunfo del mandatario que mas convenga a los intereses del norte. Ahora, igual que entonces, influyen en las leyes. En preparación de la anexión de Texas, cabildearon para que se dieran facultades a los estados de la naciente república mexicana –como pretenden hoy con el petróleo- para que las entidades locales autorizaran la colonización. Colonización que se dio, con iguales mecanismos, como los que ahora les han hecho dueños de nuestras costas y fronteras. Nada de esto sería factible, si en su estrategia dejaran de lado el aprovechamiento de los errores y divisiones de los otros. Entonces, fue la imprecisión de los límites establecidos por España en sus colonias de América, las pugnas internas entre las diversas corrientes monárquicas y por supuesto las complicidades y siembra de discordias. ¿Le parece que esta película se asemeja a la que, machaconamente, nos muestran los noticieros televisivos día con día?

Una visión imperial, requiere necesariamente de atención a La política exterior. Al igual que Roma, el gobierno americano, desde entonces, forjó su realidad basada en: Lograr alianzas temporales –entonces con los hispanoamericanos, favoreciendo sus aspiraciones coyunturales, en aquel caso las republicanas contra el imperio- propiciar confrontaciones internas y contra sus enemigos naturales –desde su llegada a América los europeos- y abonar al aprendizaje en la conspiración, de quienes consideran sus alfiles. ¿Será casualidad todos los ex presidentes latinoamericanos que aprobaron los proyectos neoliberales hayan estudiando en universidades conservadoras de los Estados Unidos?

Como en su momento lo hizo Poinsett, en Chile y México, embajadores en activo o en receso en el siglo XXI, favorecen ambientes donde se inventan reputaciones -buenas o malas según convenga a sus intereses- maduran connivencias, siembran desavenencias, aderezan traiciones y forman discípulos de la perversidad (como lo fue en su tiempo Lorenzo de Zavala), confundiendo, enredando y tomando ventaja del adversario. En su proyecto de la nueva sociedad, presente está la violencia como comadrona, (Carlos Marx), casi siempre de la mano del exterminio –de esclavos, aborígenes, migrantes, indocumentados a manos de los minutemen etc.- la hipocresía como cortesana –entonces Inglaterra planteaba su alianza con los borbones, esos que ahora reinan en España- y la ambición desmedida expresada por James Wilkinson, siendo gobernador de la Florida, en aquella infausta época del inició del despojo: “México centellea ante nuestros propios ojos. Lo único que esperamos es ser dueños del mundo”. Acusamos recibo del comentario de José Luís Galiano (Guanajuato): “Este articulo (la primera piedra) que acabo de leer de Lilia Cisneros, nos invita a preguntarnos sobre la independencia desde una singular perspectiva, y se suma al debate de lo que se necesita decir, por si queda algún pendiente… pienso si en León, habrá que celebrar la independisney, o la indepenspringfield. "las culturas originarias no son el pasado, son el futuro de México, son el único futuro digno para México"... comentario de un indígena mixteco (licenciado en comercio exterior por el Iteso).

* Comunicóloga.

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