"NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA"
Esta sentencia bíblica, que enfureció en Galilea a quienes ostentaban el poder institucional hebreo de los tiempos de Cristo, parece destino fatal para mexicanos forzados a padecer la condición de extranjeros a fin de ser reconocidos en sus destrezas, habilidades y hasta genialidades. Por más de dos semanas, hemos escuchado toda suerte de descalificaciones a: pilotos, autoridades de seguridad, burócratas que no usan el sentido común para el diseño de licitaciones y, hasta supuestos amigos o parejas que, en programas televisivos copiados del extranjero y sin más afán que la obtención de dinero, se ofenden entre sí, confesando en público sus intimidades vergonzosas. La esencia de homenajes a un escritor de gran valía, sucumbe frente a los dislates de cualquiera de los oradores y la trascendencia de un químico mexicano cuyas investigaciones acerca de fuentes de energía alterna son reconocidas internacionalmente, no han merecido la aceptación necesaria para propiciar la cultura científica en nuestra nación, más allá de la nota por haber sido seleccionado por un presidente electo en el extranjero como parte de su equipo de transición.
¿Por qué Mario Molina, premio Nóbel por cierto, debe abandonar nuevamente la patria para alcanzar su sueño? ¿Cuántas de los planteamientos que hizo como asesor del presidente mexicano y como ponente en el debate sobre energía serán aplicados en México? ¿Habrá incomodado su recomendación para quitarle el tinte político a la discusión, además de enfatizar que el petróleo es un combustible fósil, que ha ayudado mucho al desarrollo de México y del mundo, pero también ha contribuido en gran medida al calentamiento global del planeta?
Podríamos hacer una larga lista de músicos, inventores, pintores, escritores de nuestra nación -considerada por cierto como un semillero de personas superdotadas perdidas en el camino por falta de estímulos- que han triunfado fuera del territorio donde vieron la primera luz. Regresando a la ciencia, tenemos a Rodolfo Neri Vela, ingeniero mecánico electricista, con especialidad en comunicaciones por la UNAM, quien permaneció 165 horas en el espacio exterior a bordo del transbordador espacial ATLANTIS como parte de la Misión 61-B de la Agencia Espacial Europea. ¿Porque, en el sensacionalismo del rating, se engaña a las audiencias pasando por alto que este mexicano colocó en órbita el satélite Morelos II? Además del reducido número de investigadores de la materia, ¿cuantos más están al tanto que el Dr. Neri Vela es parte del Programa de la Estación Espacial Internacional ALFA, con la Agencia Espacial Europea en Holanda?
Los padres de José Hernández Moreno, dejaron la Piedad Michoacán, para que sus inteligentes 4 hijos tuvieran las oportunidades de educación que aquí no se les permite a muchos otros de su talento. El próximo mes de julio en el marco del 50 aniversario de la llegada del hombre a la luna en el Apolo XI, este hombre, nacido por azahares del destino en California, viajará a la estación espacial internacional (EEI). Un hermano mayor, egresado de la Universidad de San Nicolás de Hidalgo, trabaja como ingeniero, para el Departamento de Energía en el estado de Washington, otro es mecánico de aviones y la hermana es contadora pública. ¿Estos hijos de cosechadores de fresa, uva, pepinos y durazno, habrían llegado a donde están si no hubieran emigrado cada verano a Los Angeles, Ontaio, Stompton o Salinas? ¿Cómo pueden nuestros genios desarrollarse, si en México apenas se invierte en ciencia, desarrollo e investigación, poco menos de 0.4 por ciento del PIB, según datos del Dr. José Narro Robles?
Conozco licenciados en veterinaria emigrados a Brasil donde se invierte más del doble; otros van a Suecia, Israel, Dinamarca, Canadá, España o el Reino Unido. Los chinos ya están invirtiendo más de 1% y, hasta la India nos supera en presupuesto para la investigación, sin descontar Costa Rica, Panamá y Argentina. ¿Porque debemos contentarnos con saber que este último astronauta mexicano llevará tortillas al espacio? Más allá del discurso, en nuestra tierra es muy difícil al niño o al joven deseoso de estudiar, ser actor importante de una educación que apalanque el desarrollo. Sigue habiendo seis millones de analfabetas, otros tantos excluidos de la posibilidad de llegar a los niveles de educación superior -75%- por la pertinaz política de desprestigio a las opciones públicas y gratuitas.
El rector de la UNAM ha insistido en que, para resolver el enorme rezago educativo, “se requieren políticas públicas acompañadas de recursos presupuestales suficientes” y coincidimos con él, en el sentido de que sólo con una política de estado capaz de otorgar la más alta prioridad a la educación, la ciencia, las humanidades, la tecnología y la cultura, podremos lograr el éxito de nuestras generaciones. Personas calificadas que deberían quedarse en México para investigar medicina genómica, biotecnología, nanociencias, historia, letras, poesía, derecho, economía, ingeniería, humanidades, música, pintura, escultura, y en general todo lo que hoy le interesa a la sociedad mundial, más allá de los show de morbo, las noticias de escándalo y la violencia que a nadie edifica. Profetas del futuro que bien podrían serlo en su tierra, convertida por la avaricia y la traición en expulsora de sus mejores cerebros.
* Comunicóloga.