EL VELO
Ernesto Con *
Sí, comprendo tu ira, compañero,
me la has relatado tantas veces:
los golpes salvajes del acero
y el pie que pisotea tu frente.
Te da asco mirarte en el espejo:
las injurias que traen a la mente,
pues, hunden cada vez más tu pecho
hacia el túnel negro de la muerte.
En vano, ladras desde tu lecho;
así, no vas a cambiar tu suerte:
destapa de tus ojos el velo
que encadena y esclaviza tu mente.
¡Llegó la hora de remontar vuelo!
(no sigas comiendo del pesebre)
He aquí la llave para el cielo:
¡toma la espada: reta a la muerte!
"El Poeta de la Periferia", de Divagaciones de una sombra.