LUIS DÍAS Y SU MANIFIESTO ELECTRÓNICO
Yoé F. Santos *
Con relación al concierto "Luis Días y las Maravillas", me alegro mucho por la convocatoria. A fines de abril, dedicamos al compositor Luis Dias, junto a otras personas de la generación del 80, "entre la fauna culturosa" dominicana nuestro más reciente ensayo "Tic's, Taz, Toc, ralenti... sabor de tambores y cotidianidad", sobre creatividad colectiva, las redes sociales y las formas de la solidaridad, en Internet.el texto está disponible en www.alojo.com
Las opiniones sobre el lugar que ocupan autores como Luis Dias, en la dominicanidad ubicua, que es la tesis central del referido ensayo, en el avisoramiento de mundos posibles durante más de una generación, en la interjección de lo tecnológico, como soporte, del testimonio, la memoria colectiva y al mismo tiempo el rol de sujetos ( o reconstrucción de las subjetividades, ocluidas, precluidas) en relación a la cuestión de las herencias, pluricentro, de la fundación, comprensión y proyección de la vida cultural, tanto ergológica como espiritual, en el tránsito, perpetuamente redefinido, nos ha colocado desde fines de los 70, cuando dedicaramos una portada a los trabajos editados por CONVITE (en "Proyeccion Estudiantil", la revista mensuaria del Instituto Evangélico de Santiago, de la cual eramos jefe de redacción)... nos ha convertido en un fanatico... muy particular, de Luis Dias, lo mismo en la Societe, Generación en Rojo, Transporte Urbano, en su edición con I. Greagest, en los homenajes, en la Plaza España, en las Ruinas de San Francisco, en Casa de Teatro, en las Cuevas de Santa Ana, en la Chunga, en Poco Loco, en Talanquera, en Altos de Chavon, en Talanca ...y en la Costa Norte...en el Teatro Nacional...
Una vida dedicada a ser y dar, para el otro, que en ocasiones, reside en cada pecho, pero los condicionamientos culturales, lo politicamente correcto, o la pura alienación mediatica, nos lleva a negar, a obliterar. Luis Dias abrió las puertas de nuevas racionalidades en cuestión de la codificación de la transición a la era actual, desde antes, mucho antes de la edición de su clip "Ay Ombe", divulgado como un cantigo a la vuelta de la vista, a quienes somos los y las dominicanas de esta madrugada del siglo XXI.
Ser maestro y mentor de una generación, de instrumentistas, pensadores, escritores e incluso de compositores más jóvenes como los letristas de bandas como "La Ruta", "Toque Profundo" o "Al jadaqui", por citar sólo algunos nombres sonoros...en los cuales la ciudad, el mundo y la subjetividad, se tejen para dejarnos reflexionar en paz, sobre la literaturidad,exclusion y mundos simbolicos con temas como "Parte Alta", "Pichirilo", "La Bomba".
Es ese Luis Dias, el de los maratones, de la bici, del trote feliz, por entre los rayos y las palmeras del malecon, quien profético, siempre profético, como decía, en una conversación que sostuvimos en la galería de arte Noveau, al término de una exposición de Wolf, 1983-1984:
"Somos neo-esclavos, en vísperas del siglo XXI no vemos los grilletes, porque los grillos están en los hilos de la mente, en la forma en que la cultura de los medios de comunicación, va moldeando nuestras personalidades, los valores... con los cuales nos identificamos"
Casi veinte años antes de que se pusiera de moda, hablar de los planos en que los media, nos condicionan o de las formas en que los mismos, deforman, por el tratamiento interesado de la información, para reforzar el esado de las cosas, o bien, para el fomento de las cadenas del lucro, de la gran tirada, que asume como un oligofrénico o retrasado mental, el o la receptora de los mensajes: tal y como se ha hecho, para muchos evidente, en el caso de los acontecimientos posteriores al 11 de septiembre, incluyendo, varios autores estadounidenses, como Stan Goff o el periodista y cineasta Michael Moore.
Luis Dias, comprendió antes que mucha gente que la nacionalidad y la cultura de los países, mediados por los turistas, las influencias culturales, exóticas, desde la industria del entretenimiento o a partir del aumento progresivo de las migraciones, del cambo a la ciudad, o de la ciudad de un país en vías de desarrollo hacia las sociedades industriales, habrían de marcar la conciencia colectiva, de forma durable. (Recordar canciones de la misma epifania 'yolera' como "Oh! Chacabelo", por ejemplo):
"[...] manana me voy llorando, oye!/
pa' no tirame del puente/
por mi madre y por mi padre/
[...]oye capitan de barco, oye!/
agarra bien lo'timone's ay! Dio'/
que no quiero ser carnada yo/
de lo' tiburone'[...]"
En la misma pieza, articulada, dentro de unos registros del lenguaje cinematográfico, desfilan la metáfora, el cinismo, los juegos infantiles ("chi-tu, chi-sa, chi-be") o los niveles de desesperación de una nación, atrapada en las coordenadas de los nuevos paradigmas:
"me voy/
aunque los tiburone'/
me pidan to'lo' papele'"
Es el mismo autor quien reconstruye la conciencia mitica de 'jodedor', del pusher, de los puntos de drogas, en la lógica del guetto, los abusos contra las minorías, la adopción del bilinguismo, lo mismo en "Song Guloya" que en "Native Reservation", composiciones que distan una de otra casi veinte años, pero en las cuales se tejen dos miradas, sobre la situación migratoria y las modalidades, para conservar viva la memoria, el "ser propio" a miles de millas, del lugar en el cual se ha nacido, de los paisajes con los cuales se ha crecido y de la lengua materna, cortocircuitada, por las influencias, en el caso de los cocolos, del espanol; y el caso del cudadano dominicano en Washington Heights, por su inserción en una sociedad angloparlante y la devoción por la reconstrucción de usos costumbres, hábitos y tipos de consumo, conservación de los v´´inculos solidarios y comunitarios, en una sociedad anfitriona, donde la acumulación y exhibición de los logros simbólicos, del poder, la autorrealización, se ven atravesadas por besar el becerro de oro, como precondición, a la recuperación personal.
Por estas y otras muchas cosas, entre ellas, las danzas en el escenario, de los conciertos con la hermosa y critica diva, Sandy García, la mujer-arana... reirnos, fumar, cantar y en el fondo de la pupila, en el fondo del alma, en ese cuerpo, que exploraba la guitarra en sus registros limites, con el virtuosismo de un autentico shaman, saber, que el pensamiento alterno...la capacidad de "decir nuestra palabra", desde la condición de voces, marginales...pero no por ello menos interesadas en la calidad, la vocación humanística y la combinación de mecanismos de registro del pensamiento del hombre y mujer "de a pie", desde el auxilio de las ciencias sociales, como materia prima, para el trabajo creativo... dejarnos atravesar, por los poliestímulos de un mundo otro, que se descorre ante nuestros ojos, como una invitación, a sumarnos a las pesadillas, xenofóbicas, a los odios multimilenarios...
Quienes amamos la paz, la solidaridad, la humanidad, y esencialmente, la alegría, amamos la música de Luis Dias, porque puede simultaneamente elevarnos, hacernos llorar, en un encuentro cualquiera con Franklyn Hernández, en la escuela de cine y televisión de los tres mundos... o saltar de la cama a escribir un poema.
Así, me hice un luisdiista, hace 25 años!
No es fácil seguir los pasos de una carrera, que se construye en los hilos discontinuos de los saltos aereos, entre Maimon y New York, Moscú, La Habana, Madrid, Kingston o Berlin... pero tampoco es fácil, seguir las trazas de una nación que con menos de 10 millones de habitantes, en la cual 2.2 millones de personas, se han embarcado en la diáspora, por los cinco continentes. No es fácil, visualizar y contribuir a definir rutas para nuestra cultura, en el presente momento, pero no por ello: sacaremos la bandera blanca, nos pondremos la mano en la nuca, para que nos den el tiro de gracia, los apostoles del neoliberalismo y los desarraigos, que ven en su receta, la pocima magica, para vencer en la lucha contra pobreza, fortalecer la democracia y la capacidad de defensa de nuestras raices, al Sur del Rio Bravo, en las estepas africanas o en las gelidas tundras euroasiaticas!!
Aunque no encuentre asiento en el concierto, una parte del alma sí
estará en sintonía con las vibraciones del "Manifiesto
Electronico" del 24 de noviembre, un mes antes de la navidad.
* Director del Centro Cultural de Intercambio Audio-Visual de República Dominicana.