ACTO MECÁNICO. SEXO HOY, MAÑANA DIOS DIRÁ
Héctor de la Barrera *
Si la vida sexual se transformó a partir de la revolución de los años sesenta y volvió a cambiar con el fantasma del sida en los ochenta, en la década actual da otro giro y se convierte en un acto mecánico complejo que trata de retomar la esencia humana del mismo.
Dos películas canadienses representativas de esto son: Exótica (Director Atom Egoyan 1994) y Crash (Director David Cronenberg 1996).
En el club Exótica vemos el espectácula del Table dance como un exquisito sueño vouyer, en el cual es más fácil descargar las presiones cotidianas que enfrentar la realidad.
Mia Kirschner interpreta a una show-girl que representa una dicotomía irresistible: la sensualidad y la cachondez de una ingenua colegiala que desata cualquier tipo de pasiones sin permitir contacto físico con sus clientes. El Table Dance como sexualidad masificada, idealizada pero inaccesible.
Crash refleja una necesidad humana de reafirmar su esencia, por bizarro que parezca los personajes interpretados por James Spader, Holly Hunter, Elias Koteas, Deborah Unger y Rosanna Arquette, deben jugar sexualmente con la muerte para sentirse vivos, para ello se valen de los automotores, un símbolo de cuando la humanidad era moderna pero aún con apego a su cuerpo.
Claro que Exotica y Crash no reflejan el hacer y el sentir de la vida sexual de cada uno de los habitantes de nuestro mundo, pero cada una son películas que muestran un asomo a las tendencias de comportamiento sexual de una aldea global que busca nuevas soluciones en medio de una catarata de información y tecnología que está aplastando su individualidad.
Quizá en el siglo próximo (tan próximo) veremos
que estos filmes ahora tan satanizados, fueron un aviso para no perder
nuestros juegos eróticos y sexuales en masificadas redes de sexualidad
virtual. 
* Periodista mexicano. Cortesía de la revista
.