Cuento


MIRADAS QUE MATAN


Patricia González *

Siempre me mirabas así.

Lo primero que recuerdo de ti es siempre esa mirada vacía, hueca, sin el menor atisbo de vida.

Muchas veces llegué a preguntarme si realmente estamos vivos, si tú estabas vivo, si tenías alma o eras sólo un autómata.

Me daba miedo sentir el peso de tus ojos vacíos sobre mí, como un castigo, una penitencia eterna "hasta que la muerte los separe", como nos dijo el cura aquella vez, cuando todavía tenías la mirada de los vivos.

Por eso me atreví. Tienes que entenderme. Tienes que entender que ya estaba muy cansada como para cargar también con esa mirada tuya, con esa vida vaciada de un golpe en el accidente de la construcción.

Por eso no soporté ni un momento más. No debes culparme, no quería sentir lástima por tí, porque se que eso te molestaría aún más, no quería que tu mismo sintieras lástima de tu estado, de tu no vida amarrada a esa maldita cama, porque nunca pudimos comprar la silla; por eso te ayudé a terminar lo que tu dejaste a medias.

Me lo dijeron tus ojos. Por primera vez descubrí en ellos algo más que vacío, una luz de gratitud brilló en ellos en el momento en el que te enterré el cuchillo.

Luego, se cerraron tus ojos para siempre.

* Escritora y correctora; México, 1969.

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