México


UNA REFLEXIÓN SOBRE LOS INMIGRANTES DISCAPACITADOS


Magdalena Bárcenas *

Una vez más la noticia se convirtió en "espectáculo", ahora los reflectores se posaron en los sordomudos mexicanos que están en ciudades estadunidenses, a donde fueron con la esperanza de tener una mejor vida y superar los problemas para prepararse e insertarse en el mercado laboral que encuentran en su país debido a su discapacidad.

La denuncia realizada el 19 de julio en la ciudad estadunidense de Nueva York se difundió a través de los medios de prensa, la situación de los minusválidos causo la indignación de la opinión publica, la cual se resistía a creer ese grupo de personas hubieran sido abusados por sus compatriotas.

Los poderosos medios estadunidense dieron detalles del grupo de mexicanos encontrados en Nueva York en estado de "esclavitud" y después reportaron la situación de otros en condiciones similares, en diferentes estados norteamericanos.

Desde el 19 de julio se difundieron reportes sobre que los afectados tenían que vender en la calle "baratijas" durante 18 horas y entregar el producto de su trabajo -hasta 100 dólares por día- a sus "benefactores" que los mantenían en precarias condiciones.

También se conoció que 55 personas vivían hacinadas en dos casas de uno de los barrios pobres de Nueva York, incluidas cuatro embarazadas y una docena de infantes, algunos nacidos en Estados Unidos, que eran golpeados en ocasiones y por su condición de ilegales no podían acudir con las autoridades.

Mas adelante se encontraron ciudadanos mexicanos en condiciones similares en Chicago, Illinois y Los Ángeles, California.

Ante un panorama tan gris, casi negro, la opinión publica indignada comenzó a preguntarse, si están en malas condiciones, son abusados física y económicamente, ¿por qué no denunciaron su condición? ¿Por qué esperar hasta estos puntos para pedir auxilio?.

Algunos de los involucrados han aceptado que sentían miedo de contactar a la policía por su condición migratoria, otros aseguran que a pesar de las malas condiciones su vida no era peor que cuando estaban en su país, además de que no querían regresar a México.

Pensar que un panorama tan negro no es suficiente para querer retornar con la familia, deja mucho a la imaginación de la opinión publica que vio en los diarios grandes titulares anunciando el hallazgo de mexicanos sordomudos que eran tratados como esclavos.

En México, el 70 por ciento de los 91 mil sordomudos son analfabetas y ello los hace candidatos para ser explotados debido a que existe déficit en el número de escuelas especializadas para que este sector de la población acceda a la educación, además de que por su condición generalmente presentan problemas de conducta.

Sin embargo, estos casos solo son parte del flujo migratorio que se mantiene de manera constante de los países de Centro y Sudamérica hacia Estados Unidos, en busca de mejores condiciones de vida, que permitan "enviar dolaritos" a su familia que vive en condiciones de pobreza.

Es sorprendente la atención que el gobierno estadunidense ha dado a los discapacitados mexicanos, a quienes hospedo en hoteles y ofreció una visa especial a fin de que permanezcan en el país y declaren en el juicio contra los acusados de llevarlos de manera ilegal a aquel país.

Si nos preguntamos por que habrían que llamar la atención estos hechos, la respuesta es sencilla. Durante los últimos años Estados Unidos ha hecho todo lo posible para frenar el ingreso de indocumentados que van hacia territorio estadunidense en busca de trabajo y opciones de desarrollo.

Si bien los inmigrantes no sólo son mexicanos, si son estos los que llegan a través de la frontera que marca el río Bravo, en donde se han una serie de medidas que obstaculizan el ingreso ilegal como bardas metálicas, incremento sustancial de personal de vigilancia y la instalación de potentes reflectores para detectar a los inmigrantes, capturarlos a fin de retornarlos a su país.

Aunque es difícil calcular el número de mexicanos que viajan sin documentos a Estados Unidos, fuentes diplomáticas calculan que son cerca de cuatro millones los que se encuentran en aquel país y que cerca del 44 por ciento se concentra en el suroccidental estado de California.

Si bien la permanencia de tantas personas en el vecino del norte les reportan egresos por la prestación de servicios, las manos de los indocumentados realizan el trabajo pesado que los estadunidenses no harán porque es pesado y mal pagado.

A pesar de los beneficios, el gobierno estadunidense aprobó y en abril pasado puso en vigor la más dura ley antiinmigrante de su historia, con la que es relativamente fácil violar los derechos humanos de los inmigrantes ilegales, que en el caso de los sordomudos se han enarbolado como bandera.

Debido a que Estados Unidos y México tienen una frontera de casi tres mil kilómetros y a las diferencias económicas sustanciales entre ambas naciones, es lógico pensar que la inmigración hacia el norte no cesara por mas obstáculos que les pongan.

Aunque les nieguen los servicios médicos y educativos, como en el caso de California, aunque ingresar por el desierto durante el verano casi les garantice que morirán por las altas temperaturas, aunque sean maltratados por la patrulla fronteriza, aunque mueran en el intento, miles de mexicanos seguirán pensando que en Estados Unidos encontraran la manera de darle a su gente una vida mejor.

* Periodista mexicana.

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